ad Jesum per Mariam


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iDENTiDAD


Radicada en la espiritualidad mariana y en el abandono al Espíritu Santo, la vida de la Legio Mariae se basa en la fe en la acción conjunta del Espíritu y de la Virgen en la obra de la Redención y en la difusión del reino de Dios en el mundo. Objetivos prioritarios de la Asociación son la santificación de los propios miembros y su participación en la misión evangelizadora mediante el apostolado directo, especialmente entre aquellos que están lejos de la Iglesia; las visitas a domicilio a los enfermos, a los encarcelados, a las familias necesitadas; la enseñanza del catecismo en las parroquias; la formación de los jóvenes; la alfabetización de los emigrantes; el apoyo en los ambientes de drogadicción y de prostitución; la celebración de la liturgia de la Palabra y la organización de encuentros de oración en los lugares desprovistos de sacerdotes. Además de las reuniones semanales de formación los miembros -animados a consagrarse a María según la espiritualidad de San Luis María Grignon de Monfort- participan a los retiros espirituales anuales y se comprometen a recitar cada día la "Catena Legionis", oración a la Virgen que constituye el vínculo de unión.




Patronos de la Legión

San José: En las oraciones de la Legión el nombre de San José sigue a las invocaciones de los Corazones de Jesús y de María, pues en la corte celestial él ocupa el lugar más alto después de Ellos. Fue cabeza de la Sagrada Familia, y desempeñó para con Jesús y María un cometido especialísimo, y de primera categoría. El más grande de los santos, ejerce ahora el mismo oficio, ni más ni menos, con relación al Cuerpo místico de Jesús y con relación a la Madre de este Cuerpo místico. Ampara la vida y el desarrollo de la Iglesia, y, por consiguiente, de la Legión.

San José

"No podernos separar la vida histórica de Jesús de su vida mística, perpetuada en la Iglesia. No sin razón han proclamado los papas a San José protector de la Iglesia. Entre las vicisitudes de los tiempos y de las costumbres, su oficio ha continuado siempre siendo el mismo. Como protector de la Iglesia de Cristo, no hace otra cosa que continuar desempeñando la misión que tuvo en la tierra... José, padre nutricio de Jesús, es también padre nutricio de los hermanos de Jesús, esposo de María, que dio a luz a Jesús, permanece unido a Ella de un modo misterioso, mientras continúa en el mundo el nacimiento místico de la Iglesia. Por eso, el legionario de María, que trabaja por extender en la tierra el reino de Dios -la Iglesia-, reclama con razón la protección especial de aquel que fue jefe de la Iglesia recién nacida, que eso fue la Sagrada Familia".(Cardenal L. J. Suenens)

San Juan Evangelista: el discípulo preferido de Jesús, se nos presenta como dechado de devoción al Sagrado Corazón, del cual estuvo pendiente hasta oír sus últimos latidos, hasta verle, después de muerto, traspasado por una lanza. Pero también se nos mostró modelo de devoción al Corazón Inmaculado de María: con entrega virginal hizo las veces del mismo Jesús, y siguió dando a María pruebas de amor filial, hasta que Ella murió. Amaba a la Iglesia y a todos los fieles, y se entregó completamente a su servicio. Fue apóstol y evangelista, y tuvo el mérito del martirio. Fue el sacerdote de María, y por eso es el patrón por excelencia del sacerdote legionario, entregado a una organización que no tiene más aspiraciones que ser copia viviente de María.

San Juan Evangelista

"Al ver a su madre y a su lado al discípulo preferido, dijo Jesús: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Y luego al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Desde entonces el discípulo la recibió en su casa." (Jn. 19, 26-27)

San Luis María de Montfort: Después de haber tomado reiteradamente el acuerdo de no admitir patronos particulares ni locales, parecerá tal vez algo excesivo incluir el nombre de San Luis María de Montfort. Hay que afirmar, sin embargo, y sin vacilación alguna, que nadie como este hombre santo ha tenido tanta parte en el desarrollo de la Legión. El Manual rebosa de su espíritu, las preces legionarias son eco de sus mismas palabras. Verdaderamente es maestro de la Legión, por lo cual los legionarios deben -casi en conciencia- invocarle.

San Luis María de Montfort

"Presiento que han de venir unas bestias rabiosas, llenas de furor, que intentarán despedazar con sus dientes diabólicos este modesto libro y a aquel de quien se ha servido el Espíritu Santo para escribirlo, o tratarán, al menos, de sepultarlo en la oscuridad y perseguirán a los que lo lean y lo pongan en práctica. Pero, ¿qué importa? ¡Tanto mejor! Esta visión me anima y me da esperanza de grandes éxitos, pues veo venir una legión potente de Jesús y María, compuesta por soldados bravos y valientes, de ambos sexos, dispuestos a combatir al Maligno, al mundo y a la naturaleza corrompida, en esos tiempos, más peligrosos que nunca, que están por venir" (San Luis María de Montfort -muerto en 1716-, La verdadera devoción a la Santísima Virgen María)

El arcángel San Miguel: San Miguel ha sido siempre el patrón del pueblo escogido: en la Ley Antigua y en la Nueva; sigue siendo el leal defensor de la Iglesia. Pero su protección sobre los judíos no terminó cuando éstos no respondieron a la revelación: por el contrario, se intensificó, por razón de su mayor necesidad, y porque son cosanguíneos de Jesús, María y José. La Legión milita bajo San Miguel. Bajo su inspiración debe procurar con amor la recuperación de ese pueblo, con el cual el Señor hizo una eterna alianza de amor.

Arcángel San Miguel

"Aunque Príncipe de toda la Corte Celestial, San Miguel es el más celoso en honrar y hacer honrar a María, y está siempre a la expectativa, esperando recibir el honroso encargo de ir a ofrecer sus servicios, por mandato de su Reina, a alguno de los siervos de Ella." (San Agustín)

El arcángel San Gabriel: San Gabriel es el ángel de la Anunciación. Por su medio fueron dirigidos a María los parabienes de la Santísima Trinidad; él fue quien anunció al hombre por primera vez en el misterio de la Trinidad; él, quien declaró la Inmaculada Concepción; él, quien hizo sonar las primeras notas del rosario. Lo mismo que San Miguel con los judíos, tal vez se pueda afirmar de San Gabriel con los musulmanes. Éstos creen que fue San Gabriel quien les reveló su religión. Ellos permanecerán así en el Islam hasta que alguien vaya a ayudarles a manifestarse con una auténtica interpretación de sí mismos. Está demostrado que la Legión posee un don particular para esto, y que sus miembros son recibidos con aprecio por parte de los musulmanes.

Arcángel San Gabriel

"Gabriel es honrado como patrón de aquellos que emprenden misiones de importancia, que traen de Dios las noticias más importantes. Él llevó a María el divino mensaje. En aquel momento, María ocupó el puesto de toda la humanidad, y él representaba a todos los ángeles. Su diálogo, que será la inspiración de los hombres hasta el fin de los tiempos, estableció un tratado sobre el cual se levantarían los cielos nuevos y la tierra nueva. ¡Qué maravilloso, pues, debió de ser aquel que habló con María! ¡Qué erróneo es reducir su papel a un recitado meramente pasivo! Había sido plenamente iluminado, y dio pruebas de los más amplios recursos. Respetuoso para con María, y como mensajero en el que Dios depositó su confianza, respondió a plena satisfacción todas las preguntas que Ella le hizo. Del encuentro de Gabriel y nuestra Señora vino la renovación de todo lo creado. La nueva Eva reparó la ruina causada por la primera Eva. El nuevo Adán, como Cabeza del Cuerpo místico -que incluye a los ángeles-, restauró no sólo a la humanidad, sino también el honor de los ángeles, manchado por el ángel prevaricador."(Miguel O'Carroll, C.S.Sp.)

Las potestades celestiales, Legión angélica de María: No cabe duda de que en esto la Legión fue guiada desde arriba, porque no se veían entonces con la claridad de ahora los lazos íntimos que unen a los ángeles con la Legión. Con el transcurso del tiempo se hizo más y más patente la conveniencia de recurrir a los ángeles. Se llegó a ver que los ángeles forman el apoyo logístico celestial en la campaña legionaria: cada socio, activo y auxiliar, tiene a su ángel custodio luchando y asestando golpe tras golpe a su lado. En cierto sentido, esta batalla tiene más importancia para el ángel que para el legionario, pues el ángel percibe con mayor claridad lo que está en juego: la gloria de Dios y el valor del alma inmortal. Así que el interés del ángel es vivísimo, y su ayuda, indefectible. Y todos los demás ángeles están comprometidos en la lucha, particularmente los ángeles custodios de aquellas personas por quienes trabaja la Legión, y le prestan su ayuda.

Potestades del Cielo, Legión Angélica de María

"La condición de nuestra Señora como Reina de los ángeles no debe tomarse solamente como un título honorífico. Es una participación de la realeza de Cristo, que tiene dominio absoluto y universal sobre la creación. Los teólogos no han explicado todavía las formas de este correinado de María Reina con Cristo Rey; pero una cosa está clara: que la realeza de nuestra Señora es principio de acción, y sus efectos se extienden hasta los confines del universo, tanto visible como invisible.
Gobierna a los espíritus buenos y domina a los malignos. Gracias a esta realeza se forja una alianza indisoluble entre la sociedad humana y la angélica; por ella la creación entera será conducida a su verdadero destino: la gloria de la Trinidad. Esta realeza es nuestro escudo, porque nuestra Madre y Protectora tiene el poder de mandar a los ángeles que nos socorran. Para María, significa una participación activa con su Hijo en la obra de debilitar y destruir el imperio de Satanás sobre los hombres."
(Miguel O'Carroll, C.S.Sp.).

San Juan Bautista: fue el primer legionario y el prototipo de todos ellos: como precursor, fue delante del Señor para prepararle el camino y enderezar las sendas; y fue también modelo de firmeza inquebrantable por la causa de Jesucristo, por la que estuvo siempre pronto a morir, y por la cual, de hecho, murió mártir. Además, su formación espiritual la recibió de la misma María, como la deben recibir todos los legionarios. Declara San Ambrosio que la principal razón de prolongar la Virgen su visita a Santa Isabel fue formar y preparar al niño para su oficio de gran profeta. Y la catena -nuestra plegaria central, y la única que obliga diariamente a todos los legionarios, activos y auxiliares- ensalza la hora de esa formación del Precursor.

San Juan Bautista

"Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca? Produzcan el fruto de una sincera conversión, y no se contenten con decir: "Tenemos por padre a Abraham". Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abraham. El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo los bautizo con agua para que se conviertan; pero aquel que viene detrás de mí es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla y limpiará su era: recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en un fuego inextinguible». (Mt 2, 7-12).

San Pedro: Como Príncipe de los Apóstoles, San Pedro es el patrón por excelencia de una organización apostólica. Fue el primer Papa, pero representa toda la serie ilustre de Pontífices y al Padre Santo actual. Cuando invocamos, pues, a San Pedro, volvemos a expresar la lealtad que profesa la Legión a Roma, centro de nuestra fe, fuente de autoridad, disciplina y unidad.

San Pedro

"Ahora te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta roca voy a edificar mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá sobre Ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo." (Mt 16, 18-19).

San Pablo: Un alma que aspire a ganar a otras almas tiene que ser inmensa como los mares; para convertir el mundo, es menester un corazón más grande que el mundo. Tal fue San Pablo desde el día en que, repentinamente envuelto y alumbrado por una luz del cielo, se abrasó en encendidas ansias de colmar el mundo del nombre y de la fe de Jesucristo. ¡El Apóstol de los Gentiles!: su nombre es su obra. Trabajó incansablemente, hasta que la espada del verdugo le hizo entregar su alma indómita en manos del Creador; pero le sobrevivieron sus escritos, que permanecerán para siempre continuando su misión.

San Pablo

" Los judíos me han azotado cinco veces, con los cuarenta golpes menos uno; tres veces he sido apaleado, una vez me han apedreado, he tenido tres naufragios y pasé una noche y un día en el agua. Cuántos viajes a pie, con peligros de ríos y con peligros de bandoleros, peligros entre mi gente, peligros entre paganos, peligros en la ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros con los falsos hermanos. Muerto de cansancio, sin dormir muchas noches, con hambre y sed, a menudo en ayunas, con frío y sin ropas." (2 Cor 11, 23-27).