
El Papa en su mensaje para la Cuaresma enumera 3 puntos para meditar y practicar:
¿Cómo podemos vivir esto los legionarios? Veamos qué nos sugiere el Manual...
1) Reavivar el Bautismo como don de Dios.
"El bautismo, que hace a cada persona hijo de Dios, le hace al mismo tiempo hijo de María; y esto es así aunque no haga caso de la Madre... La gratitud, pues -y una gratitud práctica- debe ser el distintivo del cristiano en sus relaciones con María. Debemos expresarle nuestro agradecimiento unido al que tenemos al Eterno Padre, porque la Redención es regalo común de los dos." (Cap XXXIX pto. e).
En el Cap V, pto 4, el Manual nos dice también: "Si nos honramos con el título de hijos, forzosamente tendremos que apreciar la maternidad de la que nos viene este título... Fue hecha Madre de Cristo cuando, al saludo del ángel, respondió dando su humilde consentimiento: Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho (Lc 1,38). Nos fue dada como Madre nuestra entre las angustias del Calvario, al decirle Jesús desde la cruz: Mujer, ése es tu hijo; y al decirle a Juan: Esa es tu madre (Jn 19,26-27). Estas palabras se dirigieron a todos los escogidos, representados allí por Juan; y María, cooperando plenamente a la Redención con su consentimiento y sus dolores, fue hecha entonces Madre nuestra, en el sentido más profundo de la palabra Madre. Somos verdaderos hijos de María, luego hemos de portarnos como tales: como hijos pequeños, dependientes de Ella en todo. A Ella debemos acudir para que nos alimente, nos guíe, nos instruya, cure nuestras dolencias, nos consuele en nuestros pesares, nos aconseje en nuestras dudas, y nos conduzca al buen camino cuando nos extraviemos, a fin de que, entregados totalmente a su cuidado, crezcamos en la semejanza de nuestro Hermano Mayor, Jesús, y compartamos con Él su misión de combatir el pecado y vencerlo."
2) La Palabra de Dios, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor... meditar especialmente los Evangelios de los 5 domingos de Cuaresma.
En el Cap VIII, pto 2, "La liturgia de la Palabra", el Manual cita la Instrucción General del Misal Romano: "Cuando las Escrituras se leen en la iglesia, es el propio Dios el que habla a su pueblo, y Cristo, presente en la palabra, está proclamando el Evangelio. De aquí que las lecturas de la Palabra de Dios estén entre los elementos más importantes de la liturgia, y todos cuantos las escuchan deberían hacerlo con 'reverencia'... Al participar en la celebración de la Palabra, nuestra Señora es nuestro modelo porque es 'la Virgen atenta que recibe la Palabra de Dios con fe, que en su caso fue la puerta que le abrió el sendero hacia su maternidad divina'. (Marialis Cultus 17)"
3) Liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la "tierra".
En el Cap IV, pto 4, "Debe proceder con amor...", el Manual nos dice: "El secreto del éxito feliz en el trato con los demás está en establecer contacto personal con ellos, un contacto de amor y simpatía mutua. Pero este amor ha de ser más que meras apariencias: ha de saber resistir las pruebas que entraña la verdadera amistad; esto exigirá a menudo alguna mortificación. Saludar, en un ambiente de lujo y elegancia, a quien poco antes se fue a visitar en la cárcel; andar por las calles con personas andrajosas, estrechar cordialmente una mano mugrienta, aceptar un bocado en una buhardilla pobre y sucia: estas cosas -y otras por el estilo- a algunos les parecerán difíciles, pero, si se rehúyen, se descubrirá que esa amistad era puramente fingida. Y, ¿qué sucede? Se rompe el contacto, y aquella pobre alma que se iba levantando, desilusionada, se vuelve a hundir en la sensación de fracaso. Toda obra, para ser realmente fructífera, debe radicar en cierta disposición del alma a darse espontánea y totalmente a los demás. Sin ella, el servicio legionario carece de vida. El legionario que pone límites: 'hasta ese punto me sacrificaré, más no', nunca saldrá de lo trivial, por más esfuerzos que haga. Pero teniendo esta pronta disposición -aunque ésta no se desarrolle en toda su eficacia, o sólo en una mínima parte-, fructificará, sin embargo, en obras portentosas."